Feliz año
31 de diciembre de 2008
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Tenrikyo y una breve reseña del desarrollo de Japón
12 de diciembre de 2008
La religión de Tenrikyo fue fundada el 26 de octubre de 1838, cuando Tenri-O-no-Mikoto- Dios Padre-Madre - entrando en el cuerpo de la Fundadora, Miki Nakayama - Oyasama-, nos reveló su deseo de salvar a toda la humanidad.
La Fundadora, Oyasama, nos dejó las enseñanzas por escrito en los Textos Sagrados Ofudesaki (Punta de la Pluma) que empezó a ser escrito en el segundo año de la era Meiji (1869) y Mikagura-Uta (Himnos Sagrados). Personalmente nos enseñó el Tsutome (Servicio Sagrado) para la salvación universal, y nos concede el Obiyayurushi (Don del Parto Feliz) y el Sazuke (Don Divino) para librarnos de los sufrimientos y enfermedades.
Uno de los aspectos de mayor relevancia de Tenrikyo es el Don del Sazuke, Don divino, los creyentes reciben este sacramente en la Ciudad Sede, que se ubica en la prefectura de Nara. A través de Sazuke los creyentes de Tenrikyo buscan el bienestar de enfermos y de personas que sufren y se transmite la enseñanza al mismo tiempo.
El Ofudesaki nos enseña: "Este universo es el cuerpo de Dios. Reflexionadlo paso a paso en todos los asuntos." Es decir, Dios Padre-Madre nos protege constantemente tanto en el universo como a todos y cada uno de nosotros sus hijos. Y también, "Todo cuerpo humano es un préstamo de Dios. ¿Con qué pensamiento lo estáis usando?."
Oyasama nos enseñó que el cuerpo es un préstamo de Dios, una cosa tomada en préstamo por nosotros. Pero, sin comprenderlo, tendemos a usar nuestro espíritu en contra de la voluntad divina que desea la paz y alegría de todo el mundo. Es decir, poder gozar del uso libre del cuerpo o sufrir con él depende de la disposición espiritual de cada uno.
Asimismo nos dice: "Para comprender reflexionad desde el fondo del corazón. Salvando a otros os salvaréis." Nos hace reflexionar y tomar conciencia de que todos nosotros somos hijos de Dios, y al mismo tiempo, hermanos y hermanas que debemos ayudarnos mutuamente para llegar a la Vida Plena de Alegría. Esta disposición espiritual se manifiesta en actos sinceros de agradecimiento a Dios (hinokishin) que dan como resultado la alegría de los demás.
"Ashiki o harote tasuke tamae, Tenri-O-no-Mikoto (Limpiando los males, sálvanos, Tenri-Ô-no-Mikoto.") Recitando este verso durante el Servicio Sagrado que celebramos por la mañana y por la tarde estamos limpiando el polvo espiritual acumulado en nuestro corazón. Es el modo que Oyasama nos enseña para realizar el camino de la plena salvación que nos conduce a la "Vida Plena de Alegría". Al mismo tiempo nos enseña: "Cuando Dios haga la limpieza de todos por igual, los corazones se animarán llenos de alegría". Así, lo más importante es la limpieza diaria de nuestro espíritu usando la guía divina.
En 1543 un barco portugués en ruta a China llega a la isla de Tanegashima en el sur de Japón, introduciendo las armas de fuego a ese país.
Un reto importante que tuvo que enfrentar la clase política fue la naciente clase emprendedora. El ideal gubernamental de una sociedad agraria falló ya que no era compatible ni realista con la nueva distribución comercial. Una serie de sequías y por lo tanto pérdida de cosechas completas dieron como resultado veinte grandes hambrunas entre 1675 y 1837. El malestar entre los campesinos aumentó y para finales del siglo XVIII protestas masivas contra impuestos elevados y escasez de comida se volvieron casi rutinarias. Familias ahora sin hogar se volvieron en granjeros arrendatarios mientras que los pobres de las zonas rurales se desplazaron a las ciudades. Como la fortuna de las antes familias acomodadas disminuyó, otros pudieron acumular más tierras por lo que surgió una nueva clase granjera acomodada. Las personas que pudieron beneficiarse fueron capaces de diversificar su producción y contratar empleados, mientras que otros quedaban disgustados.
Para la década de los 1830's existía un sentimiento generalizado de crisis. La hambruna y los desastres naturales tuvieron grandes consecuencias en la población. El malestar generalizado derivó en una revuelta de campesinos es contra de oficiales y mercaderes en Osaka en 1837 y aunque esta revuelta tan sólo duró un solo día, causaron un efecto dramático general.
En 1854 Japón firma un Tratado de Paz con EE.UU. y el siguiente año con otros países, abriendo los puertos de Hakodate, Shimoda y Nagasaki. En 1858 firma un Tratado de Amistad y Comercio con EE.UU. y después con 4 países (Holanda, Rusia, Inglaterra, Francia). Estos Tratados, llamados Tratados de Ansei, le eran desfavorables, pues le impedían poner aranceles a los productos importados, y otorgaba extraterritorialidad a los ciudadanos extranjeros que quedaban sujetos a las leyes de su país y no a las de Japón.
En 1868 termina en Japón el período de Tokugawa Bakufu y empieza la Restauración de Meiji, con el país en marcha hacia su modernización para evitar ser avasallado por las potencias occidentales, como estaba ocurriendo con los demás países asiáticos. Los japoneses aprendieron rápido las tácticas occidentales y en 1876 obligan a Corea a concluir un Tratado abriendo ese país al mundo exterior. Japón también incursiona en China, por esa época cada vez más asediada por las potencias occidentales, la cual termina cediendo más ciudades y puertos a Occidente.
En 1894, por una disputa sobre la creciente influencia de los japoneses en Corea (a la que China se oponía) Japón hunde la flota naval china en el mar de Corea y toma la provincia de Liaodong en el Noreste de China. Por el Tratado de Shimonoseki de 1895 China cede Taiwán a Japón y además le abre más puertos en su territorio. Sin embargo, Alemania, Francia y Rusia fuerzan al país nipón a que devuelva la Península de Liaodong a China.
De esta forma, hacia finales del siglo XIX todos los países del Este Asiático, excepto Japón y Tailandia, habían devenido en colonias de las potencias occidentales. De los otros dos países que no eran colonias de los europeos, China estaba ocupada en algunas partes de su territorio por estas potencias y por Japón; y Corea, bajo la creciente influencia de este último, terminaría años más tarde convertida en su colonia.
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Como cambian las cosas...
10 de diciembre de 2008
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Elección
28 de septiembre de 2008
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Día de Portugal
10 de junio de 2008
¿Por qué les platico esto? Porque el presidente de Portugal, confundió el Día de Portugal y lo llamó Día de la Raza, y estaba pensando en el único periodo en que el 10 de Junio fue llamado día de la Raza, y eso fue durante el régimen autoritario de Estado Novo, desde 1933 hasta la Revolução dos Cravos (Revolución de los Claveles) del 25 de Abril de 1974.
Tomando como base este referente, no me sorprende la indignación del pueblo portugués, y es que es algo indignante que se refieran nuevamente a este día como día de la raza, al igual que en las épocas de aquel régimen autoritario, corporativista, conservador, tradicionalista, colonialista, nacionalista, antiliberal, antiparlamentario, anticomunista, anti-demócrata y represivo, un régimen que se apoyaba en la censura, la propaganda, las organizaciones juveniles y paramilitares, en el culto al Jefe y en la ideología católica.
Pero no tiene sentido que hable mal del presidente de Portugal, ni siquiera lo tiene que hable mal de Estado Novo, tiene mucho mas sentido, que hable bien del pueblo portugués y para eso me di a la tarea de desempolvar un texto que tenia guardado desde hace algunos años y que espero les guste:
Un renovado Saramago volvió con pasión a la ficción literaria, logrando alcanzar la primera fila de la literatura universal. Tras dos novelas menos significativas, el comunista duro que en realidad era un artista puro se consolido definitivamente con 'memorial del convento', en 1982, obra en la que se aprecian con mayor nitidez los rasgos de su poética, el lento barroquismo que rodea los detalles, las situaciones cotidianas donde el hombre se confronta y reflexiona, la ironía que cabalga en la metáfora y atraviesa crudamente el realismo para entrar en la maravilla de lo imposible que es posible. Años más tarde la biografía de Saramago incluía, entre otros títulos, 'El evangelio según Jesucristo' (1991), y el estremecedor 'Ensayo sobre la ceguera' (1995), un texto que permite ver lo que no vemos, porque el ojo solo percibe cuanto desea aprender y el hombre enajenado de nuestra época está ciego ante lo otro y ajeno, frente al enigma del otro, en la incomprensión de si mismo.
En aquellos años setenta Lobo Antunes era un joven recién graduado de medicina, había pasado por la traumática experiencia de la guerra colonial en Angola, y escribía a escondidas a todas horas, sin parar, en cualquier sitio, bolígrafo en mano, una serie de novelas que destruía sin cesar. Se especializo en psiquiatría y un día, en el jardín del hospital sombrío donde trabajaba, un paciente le advirtió con aire misterioso que el mundo había comenzado a ser hecho por detrás, y en esa frase descubrió, según afirma, que en lugar de escribir por delante, era necesario hacerlo a la inversa, por el revés. Decidió salvar del fuego 'Memoria de elefante', la novela de amor y desamor que fue reiteradamente rechazada por las editoriales y finalmente publicada con modestia y sin mayores pretensiones ni mucha publicidad en 1979, se vendieron, sin embargo, doscientos mil ejemplares, y de la noche a la mañana el psiquiatra inspirado por un loco se hizo famoso y fue traducido a varias lenguas.
Su obra novelesca ha pasado por diferentes momentos y en ella se respira el desencanto de la guerra africana, la visión de un país que sufre la angustia de la utopía inalcanzada y que desearía conservar como en el fondo de la caja de Pandora, la mariposa azul de la esperanza. Mas allá del rastro autobiográfico de sus primeras narraciones, Lobo Antunes ha alcanzado una depurada calidad artística, y en sus densas novelas, como en 'Exhortación a los cocodrilos' (1999), conjuga la metáfora insólita con la historia particular de numerosos personajes de la realidad portuguesa, seres vivos y a la vez simbólicos cuyas voces se elevan en una resonante polifonía de tristes acentos, eternas añoranzas y posibles ventanas entreabiertas a la luz de la mañana.
La libertad de expresión y los vientos de cambio que soplaron aquella primavera, renovaron la cultura y abrieron las puertas a una pléyade de valiosos escritores, entre los cuales destacan las mujeres, siempre apasionadas, rebeldes, innovadoras, ansiosas de crear y transformar la vida. Desde 1972, tres autoras habían compartido no sólo el nombre de María - Horta, Velho de Costa y Barreno- sino también un escándalo y hasta un proceso judicial por haberse atrevido en sus 'Nuevas cartas portuguesas', a cuestionar la cerrazón de una rígida y absurda sociedad. Estas cartas fueron una subversión a los modelos del comportamiento social aceptados bajo la dictadura, pero también constituían una propuesta literaria y colocaban a la mujer, a la escritura hecha por mujeres, en el primer plano de la atención nacional.
La revolución impulsó la afirmación de escritoras previamente reconocidas, como Agustina Bessa-Luis, autora de una extensa producción literaria caracterizada por el estilo aforístico y la reflexión, así como por una constante innovación artística, cuya contribución a la lengua portuguesa ha sido comparada a la de Guimarães Rosa. Pero el hecho mas grande fue la revelación de nuevas escritoras que, ansiosas de alumbrar el mundo, trajeron otras perspectivas a la literatura portuguesa, superando el feminismo estrecho, para ahondar en el problema raigal de la condición y la circunstancia del ser humano, aquí y ahora, entre el amor de elusiva espuma y el golpe terrible de la vida. Lidia Jorge, nacida en 1946, fue maestra en Angola y Mozambique, y desde sus primeras obras obtuvo un éxito instantáneo, fundado en la frescura de un estilo que, en cierto modo, se vincula al llamado realismo mágico, y que alcanza su mayor complejidad y belleza en la novela 'O valle da paixão' (1998). A ella se une, ente muchas otras, Ana Luisa Amaral, que proyecta su particular y esplendida visión de la vida y la poesía por medio del ejercicio lúdico de la intertextualidad y la fina ironía ante lo cotidiano. Casi microscópica -dice uno de sus poemas-, ente las paginas de un libro que le prestaron hay una migaja de pan, detalle con el que proclama, sin decirlo, la relación entre el cuerpo que pasajeramente habitamos y el espíritu que en la letra persiste.
La poesía que es sacudimiento interior, levanto asimismo el vuelo tras la revolución, buscando otra vez la altura de Fernando Pessoa y en los orígenes, el cenit de Luís Vaz de Camões, el príncipe de los poetas portugueses. Paulo Teixeira tenia 12 años aquel abril, y cuando comenzó a publicar se propuso alejarse de toda banalidad, para recuperar la dignidad de la palabra poética y dramatizar el lirismo en complicidad con un lector al que se hermana en una indignación filosófica y existencial. 'Ahora que el mundo se deslizo como una bola / de la mano de Dios y cruza la noche vacía / de los espacios, sabemos que la muerte nos espera / dispuesta como un alimento en nuestra mesa. / rendimos a la suerte de cada minuto nuestras / vidas y corremos de monte en monte como / correría una canción llevada por el viento', manifiesta en la 'Zona biográfica', que compartimos frente al tiempo y la muerte. Pero la poesía siempre ha estado en el alma de Portugal, donde se canta en versos cargados de melancolía en dulces arrebatos que hablan de amores imposibles, memorias de ultramar, eternas nostalgias de lo nunca perdido...
La letra y la poesía de los claveles, mas allá del fracaso en que terminan las revoluciones políticas, sigue vigente, y cada abril nos trae el aroma inextinguible de la imaginación creadora.
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